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Suecia y Colombia, aliados para el desarrollo social y económico

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Suecia se ha consolidado como un aliado estratégico de países en vías de desarrollo. Una de las naciones más innovadoras del mundo se ha destacado por promover la inversión empresarial, las buenas prácticas de la democracia, el desarrollo sostenible y el crecimiento económico en los países que trabajan de su mano. Además, a través de la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Sida), Suecia trabaja en múltiples frentes clave para el avance económico y social de estos países.

Un buen ejemplo de la importancia de esta cooperación para el desarrollo en Latinoamérica es Colombia, donde las empresas suecas que hacen negocios en el país generan más o menos 25.000 empleos dando un impulso contundente a la economía.

La participación del sector privado en la relación bilateral es determinante para asegurar la contribución al desarrollo teniendo en cuenta que en Colombia, según cifras de la Embajada de Suecia, hacen presencia alrededor de noventa empresas y marcas suecas que además de reflejar las excelentes relaciones comerciales de casi 150 años, aportan a la visión de contribución, impulsan la innovación y están comprometidas con la transferencia de conocimiento.

Se trata de un amplio grupo de compañías de múltiples sectores como Tigo, Electrolux, Grupo Familia (Essity), Securitas, AtlasCopco, Epiroc y Sandvik que por décadas han invertido en el país y promovido su progreso social y económico. “Actualmente, es muy relevante la gestión de laboratorios suecos como AstraZeneca y Getinge para afrontar la pandemia y, como parte de la historia, tenemos a Ericsson que instala infraestructura para operadores móviles desde hace 120 años en Colombia”, agrega la Embajada.


Colombia y Suecia, socios de largo plazo

La relación diplomática entre Colombia y Suecia existe desde el 11 de diciembre de 1874. Tras siglos abriendo caminos para el progreso común, además del flujo comercial, en las últimas décadas el enfoque de cooperación en la paz, el desarrollo sostenible y la ayuda humanitaria, han hecho que Colombia sea considerado un socio a largo plazo para Suecia.


Tal es así que en mayo de 2021 se celebró la renovación del acuerdo de cooperación por cinco años que implica la ampliación del 20% de los recursos hasta alcanzar US$140 millones y el desarrollo de una estrategia de cooperación regional que será liderada desde Bogotá.


Una de las principales contribuciones del legado de Suecia al mundo, y específicamente a los países con los que coopera, es su denominado modelo triple hélice, que favorece el flujo de conocimiento e innovación mediante el trabajo colaborativo entre los sectores público, privado y la academia. Como lo explica la Embajada de Suecia en Colombia: “Hablamos del modelo triple hélice, el cual consiste en que el Estado proporciona recursos; la universidad, conocimiento, y las empresas aportan los productos para así encontrar oportunidades de desarrollo a largo plazo”.


El principal beneficio de la aplicación del modelo triple hélice, como explica la Embajada, es la creación de nuevas empresas y nuevos puestos de trabajo mediante la colaboración y el complemento entre los tres actores.

¿Cómo buscamos ser un facilitador del desarrollo para Colombia?

La innovación, la sostenibilidad y el enfoque en la cooperación son parte del ADN sueco y es por esto por lo que en Saab se incorpora de manera natural a nuestra propuesta de valor a las naciones con las que colaboramos. Creemos en la colaboración, en compartir nuestra tecnología, ideas y forma de pensar, para promover el intercambio de conocimiento desde un enfoque gana-gana, que implica la participación directa de la industria local de los países aliados, cultivando su independencia y crecimiento.

Bajo este enfoque hemos contribuido al progreso de más de 30 países, desarrollando una gran variedad de proyectos exitosos, como la construcción de una planta de producción de Electrolux en Hungría, que actualmente logra el 5% de las exportaciones industriales totales del país; o el caso de Japón, donde proveemos materiales compuestos para construcción naval y tecnología AIP (Air Independent Propulsion) para submarinos.

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Sin duda queremos que Colombia se sume a esta lista en la que también figuran Brasil y Australia, con quienes hemos podido ejecutar transferencia de tecnología con miras a que en el futuro la industria local pueda hacer parte de la cadena productiva global de Saab.


Pierre Farkas, director ejecutivo de Gripen para Colombia, explica mejor esta forma de trabajo al indicar que “creemos firmemente que el compromiso con la transferencia de tecnología es una fuerza impulsora de los negocios en América Latina, y comprendemos plenamente que cada país tiene sus propias condiciones, capacidades y potencial de desarrollo, por lo que trabajamos muy de cerca en la definición de los elementos de cooperación para que resulten hechos a la medida”.


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Buscamos crear las condiciones adecuadas para establecer una relación a largo plazo con el país, generar oportunidades de inversión, exportaciones y alianzas futuras, así como instalar capacidades robustas. De esta manera honramos nuestro origen, impulsamos el desarrollo industrial de Colombia dotándolo de capacidades independientes y autosuficientes en la operación y el mantenimiento. Una oportunidad para fortalecer siglos de cooperación con resultados positivos para todas las partes.